martes, 19 de abril de 2016
Un sueño perdido entre la mañana de un jueves y el infinito
El sueño empezaba en primera persona, como una experiencia previa al turno de una cancha de fútbol. Era una mañana de otoño, ella ya estaba esperando en una mesa que decía Pepsi, nos miramos como una vez nos miramos en el recital de Suarez, de lejos, las manos saludando y las miradas eludiéndose y encontrándose en lo que parecía el costado de una cancha de paddle. Me senté y hablamos de hacer un cover de Galaxie 500. Cuando entramos a la cancha era en verdad una sala de ensayo y me encontré en pantalón corto y con un bajo en las manos. En ese momento el sueño se difuminaba entre los rayos de sol y el gato de la vecina acomodándose en mis pies.
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