lunes, 6 de abril de 2015
Encuentro en una noche de lluvia
Tardo unos segundos, pero reacciono. Ella está parada en la cuadra de enfrente, esperando el semáforo para cruzar a la cuadra donde yo estoy parado esperando la luz verde. Nos separan unas nueve lineas blancas pintadas en el asfalto, que esta noche de lluvia brillan por el agua y las luces de la ciudad. Antes que ella me vea mirándola, fijo mis ojos en el suelo en un movimiento casi instantáneo, instintivo. Me veo la cara de entre sorprendido/sonriente/asustado en el espejo de agua en el asfalto. 'Que boludo' pienso, me pienso. La veo otra vez, un hombre me empuja el hombro con su hombro. Comienzo a caminar despacio con ese impulso involuntario y busco su mirada con la mía. Justo antes de la mitad de la calle quedamos enfrentados, los ojos y las bocas sonríen, los dedos se buscan, se encuentran, se sienten el calor de las manos guardadas en los bolsillos, los labios se atraen como imanes con distinta polaridad y que ninguna lluvia des-magnetizan. 'Tal vez la lluvia nos hace encontrar', le digo. Me queda mirando y sonríe. 'Tal vez podemos ir a la vereda antes que nos pise un auto', dice, mientras siento el impulso de su cuerpo en mi mano y muevo los pies de vuelta al cordón donde hace un rato estaba parado, mirándola.
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